
Y aunque la batalla fue dura, los arqueros vencimos, desgraciadamente hubo bajas, pero solo en el lado de los enemigos, los moros huyeron dejando a su paso basos vacios que nosotros llenamos con valor, orgullo y cerveza.
La celebración estuvo a la altura de la dura batalla, los chupitos cayeron por nuestros gaznates, sobre todo por el de alguna princesa guerrera, y en las palas de nuestros arcos, nuevas muescas, una por cada muerto, una por cada copa.
perseguimos a los moros hasta las más escondidas criptas y al final terminamos en un bar de hombres sexys, pero a mi me daban miedo, y mis buenos compañeros me llevaron al Rita, lejos de las colas, y con asientos para los cansados guerreros, que vuelven, por fin, a casa.
true warrior here again
0 comentarios:
Publicar un comentario